¿POR QUÉ Y PARA QUÉ SURGE EL GRUPO YATASTO?

El 8 de Junio de 2.010 el Gobernador Juan Manuel Urtubey recibió en el PJ local al presidente del Consejo Nacional del Partido Justicialista y Secretario General de la UNASUR, compañero Néstor Kirchner, afirmando que, al igual que el General Güemes hiciera en los tiempos de la independencia, le cuidará las espaldas para que pueda concluir con el proceso de transformación que iniciara en el año 2.003.

En efecto, en el 2.003 la Argentina comenzó a alejarse del “primitivismo agrario”, del modelo agroexportador carente de industrias, sometido al saqueo en los precios y al creciente endeudamiento externo, funcional a la dependencia/coloniaje respecto del comercio de productos manufacturados importados.

Si el gobierno provincial avanza con el programa de octubre de 2.007, manteniendo la identidad y los principios, sin retrocesos noventistas por los que presionan los lobbies y la derecha, habrá una oportunidad en 2.011 para profundizar el proyecto industrial y popular que posibilitará que Salta se constituya en un nuevo eje geopolítico suramericano.

Es importante recuperar la política como el arte de hacer posible lo necesario. La categoría de lo “necesario”, esto es, aquello que no puede ser de otra manera, agregada a la de “posible”, libera a la política del carácter idealista o ilustrado para trasladarla hacia un realismo político, encarnando sus acciones en los problemas y en las cosas mismas.

El mejor Alberdi -es sabido que hubo dos- afirma en su “Fragmento preliminar a la Filosofía del Derecho” que si queremos pensar genuinamente desde América debemos hacerlo a partir de nuestras necesidades. Este anclaje de lo posible en lo necesario, esta búsqueda de dar satisfacción a aquello que se necesita, nos compele a pensar y diseñar una Salta industrial y geopolíticamente integrada a Suramérica.

Es rigurosa causalidad, que evoquemos el encuentro de Yatasto, porque por estas tierras pasó nuestro Ejército liberador hacia Tucumán. En ese espacio los fundadores de la Patria pensaron e instrumentaron la estrategia político-militar para lograr la emancipación continental, que culmina en la gran batalla de Ayacucho. Sabían que España preparaba la mayor expedición transoceánica que se hubiera conocido. San Martín temía que de no atacar a los españoles en los dos años inmediatos, ya no sería posible vencerlos. Crecían ante la amenaza. Iban a la patriada, a puro coraje. En esas distancias, el poder político era teoría. Con nada hicieron todo.

GRUPO YATASTO ha sido así bautizado en memoria de los acuerdos políticos realizados entre los años 1.812/1.814 por los patriotas San Martín, Belgrano, Güemes y Pueyrredón.

LOS FUNDADORES Y LA PRIMERA REUNIÓN CON EL COMPAÑERO URTUBEY

El viernes 20 de agosto de 2.010, los fundadores del Grupo Yatasto, fuimos invitados a cenar en la residencia de Finca Las Costas por el Gobernador de la Provincia de Salta, Dr. Juan Manuel Urtubey.

En dicha oportunidad, le explicamos nuestras intenciones y le ofrecimos nuestro apoyo como grupo de análisis crítico en cada uno de los espacios que actualmente ocupamos en nuestra sociedad.
También le entregamos al compañero Urtubey el documento que resume nuestro análisis actual de la cuestión nacional y provincial, que previamente habíamos consensuado y suscripto como fundadores del Grupo Yatasto.

De dicha reunión participamos los siguientes compañeros: Jorge Villazón, Nicolás Juárez Campos, Daniel López, Alfredo Ahuerma, Emiliano Villazón, Augusto Sarmiento, José Pignanelli, Laureano Almirón, Céltico Rodríguez y Nicolás Juárez Campos (h.).

NUESTROS IDEALES

COMPARTIMOS la matriz doctrinaria del justicialismo: un nacionalismo económico y democrático basado en la explotación de los recursos naturales por capitales preferentemente suramericanos, la nacionalización de los servicios públicos como herramienta para regular la economía y la recuperación del ferrocarril y los recursos energéticos como piedra fundamental para consolidar un proceso de industrialización que independice económicamente a la Argentina de las potencias extranjeras.

NO QUEREMOS recuperar la Argentina del Centenario como sueñan Mauricio Macri y Juan Carlos Romero. No queremos seguir lamiendo la cadena del opresor. El pueblo salteño al elegir gobernador al compañero Juan Manuel Urtubey ha buscado sepultar definitivamente el “Estado de malestar” profundizado durante los últimos 12 años.

REIVINDICAMOS la industrialización que impulsó el Presidente Perón en el período de sustitución de importaciones, porque el peronismo fue básicamente industrialista. Los pueblos sin industrias están condenados porque un país soberano debe proveer sus propios productos manufacturados. Por eso en la memoria de los desposeídos perdura la certeza que solo el justicialismo generará una economía de reparación de los que sufren. Por eso se ha convertido en la analogía política de la esperanza, para lograr una equitativa distribución de la riqueza.-

COINCIDIMOS con nuestro Gobernador en que el Estado reasignando recursos es la condición necesaria para la independencia económica y ésta para la justicia social. La crisis económica que sacude al mundo desmiente la utopía liberal, según la cual el mercado todo lo regula y es la mejor vía hacia la armonía social, basada en personas compitiendo entre sí, con igualdad de oportunidades. El Estado liberal fue creado a imagen y al servicio del capital y no de las “libertades individuales”. No hay posibilidad de un espíritu nacional en una colectividad de hombres cuyos lazos económicos no están trenzados en un destino común.

DEFENDEMOS desde diversas trincheras, este proyecto popular de reparación nacional. Tenemos nuestras críticas con respecto a ciertas implementaciones tácticas, sin que el árbol nos tape el bosque. Sabemos que los conflictos que atraviesa la democracia no han quedado relegados frente a la exigencia popular de una comunidad sin fisuras ni antagonismos. La desigualdad persiste. Los distintos proyectos de país están allí dirimiendo el presente y el futuro.

AFIRMAMOS que es necesario politizar la economía e inscribirla en el interior de un proyecto de transformación que sepa dejarse interpelar por los sujetos de las injusticias, reinventando una democracia con más intensidad y profundidad.

INTERROGANTES Y RESPUESTAS IMPRORROGABLES

Hay que pensar en nuestro tiempo e interrogarnos: ¿a quién pertenecen hoy los resortes de la economía? ¿Quién maneja los recursos energéticos? ¿Quien controla la comercialización y exportación de las riquezas naturales? ¿Quienes se benefician con la millonaria exportación de la soja, o con la anomia del sistema financiero y bancario?

Adolfo Dorfman sostenía que era indispensable identificar Industrialización con Desarrollo. El catedrático, teórico de la industrialización en las épocas doradas de la oligarquía agraria, se atrevió a contradecir el principio de las “ventajas comparativas” entonces aceptado como un axioma que nos condenaba a la producción primaria.

Cuando Perón afirmaba que no puede haber hombre libre en una comunidad que no lo es, resumía no sólo la idea de que la libertad es siempre “libertad en situación”, sino también que el hombre debe pensarse necesariamente en comunidad.

LA POBREZA NO ES UN DATO DE LA ESTADÍSTICA, SINO EL FRACASO DE LA REALIDAD POLÍTICA

El gran escándalo del nuevo siglo es la pobreza, esa lacra que invalida todos los adelantos tecnológicos e informáticos, todas las hazañas de comunicación y cosmonáutica. Estamos tan adelantados que podemos saber al instante que más de 40 mil niños mueren diariamente de hambre en el mundo, pero a la vez tan atrasados que no logramos evitar esa catástrofe.

En esa cifra están incluidos nuestros niños. ¿Qué debemos saber, qué peligros tendremos que conjurar para avanzar en un destino común hasta el 9 de julio de 2.016 cuando escuchemos emocionados cantar el himno nacional? ¿Qué necesidades habremos hecho posibles para la Argentina? No se puede imaginar la construcción de nuestra Argentina sin sueños, sin los ideales de los revolucionarios fundadores de la Patria. La invención de la Argentina tuvo la marca indeleble de una utopía, no por lo que tenía de imposible, sí por lo que tenía de deseo liberador.

¿No es acaso el sueño mayor modificar la brecha salvaje en la distribución del ingreso, por la cual un gran sector de los argentinos apenas alcanza el 40% de la canasta básica de alimentos? Que la salud pública cubra a todos los que acuden a ella, que la educación universitaria recupere sus niveles de excelencia, que los hijos puedan estar mejor que sus padres, que la vivienda digna no sea un objetivo inalcanzable, que la justicia exista y sea veloz, que la seguridad no sea responsabilidad exclusiva de la policía; que la política dé respuestas al malestar de la vida cotidiana, sin grandes discursos pero con la obstinación de estadistas, no de administradores, de fundadores de la Argentina próspera que una vez conseguimos, pero que supimos perder, golpe a golpe.

Durante la mayor parte del siglo XX, la Argentina fue uno de los países socialmente más armónicos de Suramérica, con el índice de analfabetismo más bajo de la región, y -hasta 1.976- con la participación de los trabajadores en el PBI que superaba el 45%, considerado uno de los más elevados del capitalismo en Occidente. Pero ingresamos al siglo XXI en medio de una crisis sin precedentes: la mitad de la población sumida en la pobreza, con una participación de los trabajadores en el PBI del 21,5%, con 4 millones de indigentes, con el sistema de partidos en crisis, una deuda pública cercana a los 160 mil millones de dólares, tras haber declarado el default más grande de la historia contemporánea, pero también tras haber salido de él en el período más corto que se recuerde en los anales económicos.

ES INELUDIBLE REFUNDAR LA PATRIA GRANDE

Ahora estamos saliendo de otra intemperie hostil, diferente de aquella de 1.810/1.816, pero necesitamos igual voluntad de refundación, igual voluntad de ser. En el desierto que dejaron los noventa acechan otros peligros y miserias: el no querer ser, la falta del básico amor a la Patria y orgullo por su soberanía. Somos el país intoxicado de alarmismo audiovisual, envenenado por los bachilleres de la patria comunicacional en su negocio de corrupción y derrotismo. Aquellos a los que alguna vez Arturo Jauretche denominó “los figurones” de nuestra sociedad. Sentados sobre dunas de cereal y proteínas, aquellos retardatarios intentan impedirnos alimentar a los miles de argentinos que padecen hambre o subalimentación infantil.

En el orden nacional, desde el 25 de mayo de 2.003 y en Salta desde el 10 de diciembre de 2.007, estamos convocados a una patriada grande: la del renacimiento argentino. Argentina está intacta en su voluntad de vivir, en su inteligencia creadora, en su geografía de dones y riquezas, en su espacio de fraternidad suramericana. No estamos arrasados como el Berlín de 1.946, ni ocupados como Japón, con su millón de muertos. Pero algunos pretenden romper nuestra confianza, nuestra fe y orgullo nacional. ¿Es posible que ciertos sectores, que tanto se jactan de la patria y de la estirpe, teniéndolo todo no se animen ya a nada?

LOS DENOMINADOS "MODELOS"

Hasta mayo del 2.003 hemos padecido la negación de la política y diversos modelos de dominación. “Modelos” entendidos como las megacategorías que condicionan la índole de lo que hoy entendemos por política. No son ecuaciones teóricas sino práctico-políticas, es decir, se mueven en el ámbito del obrar y del hacer. Y son elaborados por los centros de poder mundial, que desde el punto de vista filosófico son centros de producción de sentido de las acciones y de los acontecimientos que ocurren en nuestra sociedad.

Estuvimos insertos bajo el dominio cultural del modelo de dominación bautizado como de one world o mundo uno, donde la política dejo de ejercer su función arquitectónica de la sociedad para cederla a la economía y los tecnócratas. La sociedad neoliberal planteó la neutralidad o intercambiabilidad política, transformismo político donde uno puede ser de este o de cualquier partido porque la política dejó de ser, como sostuviera Arturo Sampay, el Gerente del Bien Común, para cederle esa función a la economía.

El orden que rige a partir del derrumbe de la bipolaridad “Capitalismo vs. Comunismo” desde la implosión de éste en 1.991, estableció un mundo aparentemente unipolar bajo la égida de los ideales neoliberales en economía y conservadores en política.

Hoy, cuando la economía del viejo mundo se acerca al precipicio y la impiedad del capitalismo elige rescatar bancos y entidades financieras, antes que proteger a los pueblos, aparece como un caso anómalo el modo como la Argentina y Suramérica, han encarado este tramo de su compleja historia.

Lo inesperado ocurrió: el regreso de la política nacional y popular, con la redefinición del papel del Estado en la regulación de sus respectivas economías, asociado a ciertos modos de la participación popular, que aparecían como anacrónicos para los neoliberales dominantes de la época.

VOLVER A LOS ORÍGENES

Estamos obligados a REPENSAR los movimientos populares suramericanos. Una “vuelta a los orígenes” que nos permita liberarnos de las muletas ideológicas que nuestros dirigentes tomaron a diestra y siniestra.

La Comunidad (el ayllus incaico, el cabildo castellano) es la quintaesencia de los movimientos populares, su rasgo específico en el campo de la historia de las ideas políticas, su finalidad meta política por excelencia.

La función del político en los países dependientes, hoy llamados emergentes y ayer periféricos, es INVENTAR EL FUTURO, pues está obligado, como decía Goethe a “...ver en el presente las sombras de los acontecimientos futuros...”.

Esto y no otra cosa es el Proyecto Regional NOA-NEA que debemos instrumentar en nuestra Región y que reemplazara el modelo del one world.

EL PLURALISMO DE NUESTRA ECÚMENE

Ante la homogeneización del mundo, proponemos el rescate del genuino pluralismo, aquel de las grandes ecúmenes. El término ecúmene, que viene del griego, encierra dos ideas: morar, habitar y al mismo tiempo regirse, gobernarse. Ecúmene significa entonces: “...extensa porción de tierra donde una comunidad humana habita, gobernada según sus propias pautas o normas...”.

Mientras Huntington y Fukuyama siguen teorizando sobre civilizaciones, nosotros preferimos -junto a nuestro amigo Alberto Buela- hablar de ecúmenes. Hoy podemos distinguir seis: la anglosajona, la europea (latino-germano-eslava), la arábiga, la oriental, la india y la iberoamericana. El resto de las tierras habitadas como África del Sur y parte de Oceanía -Australia, Nueva Zelandia-, se suman a la ecúmene anglo-norteamericana, con Canadá incluido.- Estas seis ecúmenes culturales conforman el real y efectivo pluralismo del mundo.

Pero este pluralismo no lo podemos llevar al interior de las ecúmenes. El salto indebido del sano pluralismo ecuménico o interculturalismo, siempre beneficioso para las diferentes civilizaciones, al espurio pluralismo en el interior de los Estados pertenecientes a cada una de ellas, es el error más grave de la modernidad en orden a la vida político-práctica de los pueblos.

La democracia liberal procedimental y su pluralismo mal entendido, que como modelo se había impuesto, incluso manu militari, han tenido como consecuencia la disolución de los valores nacionales.

Esta relación entre los grandes espacios y las pequeñas regiones vuelve a plantear el viejo problema que se le presentó al filósofo Carnéades de Cirene -aquel del límite entre lo primero de lo poco y lo último de lo mucho-. Corresponderá a la capacidad política del actual milenio su establecimiento para la buena vida.

Será tarea de la metapolítica la desmitificación de la cultura dominante, quitarle sustento a su poder político, para finalmente reemplazarlo, y para esto último hay que hacer POLÍTICA. Ya Gramsci ha demostrado que la conquista del poder político pasa por aquella del poder cultural.

Para algunos la metapolítica es la metafísica de la política, es la disciplina que va más allá de la política, que la trasciende, en el sentido que busca su última razón de ser, supone una crítica a la cultura dominante que después se proyecte a la realidad de la vida.

En este orden de ideas, propiciamos la construcción de grandes espacios autocentrados y específicamente la de un gran espacio suramericano. Decimos un gran espacio y no un Estado solo, porque la época del Estado-Nación ya caducó.

Hoy la acción de un Estado aislado es irrelevante para el gobierno mundial del G8 como Poder Ejecutivo, del FMI como poder gerencial-financiero o de Davos como poder deliberativo.

UNIÓN SURAMERICANA

En enero de 1.948, Perón declaraba al diario O Mundo de Rio de Janeiro: “Yo estoy por la constitución inmediata de una unión aduanera sudamericana, a fin de que formemos un bloque económico capaz de discutir sobre un pie de igualdad con las grandes masas económicas que se constituyen en otras latitudes. Es necesario que los latinoamericanos unan sus esfuerzos a fin de que la gran civilización de la cual son herederos no desaparezca absorbida por los eslavos y anglosajones…”.

Suramérica, nación mutilada, está emergiendo del naufragio histórico donde sobrevivimos como Repúblicas solitarias, con soberanía formal y economías abiertas. Los poderosos que ayudaron a su independencia, lo hicieron a condición de que permanecieran desunidas. El “subdesarrollo” no es puramente económico o productivo, sino que reviste un sentido esencialmente histórico, es el fruto de la fragmentación insular.

Todas las reformas políticas, económicas, sociales y culturales que sustentemos y auspiciemos desde el GRUPO YATASTO estarán contextualizadas en la lucha por la pertenencia a un espacio territorial determinado y la conservación del mismo, expresado en la defensa de lo que Virgilio llamó genius loci, esto es suelo, clima y paisaje.

El mayor logro del Gobierno Nacional desde el año 2003, ha sido dirimir la cuestión nacional, aún sin resolver. La América al sur del río Bravo, no estaba dividida porque es “subdesarrollada”, sino que es “subdesarrollada” porque estaba dividida.

¿ARGENTINA DEL CENTENARIO O PUEBLO DEL BICENTENARIO?

Las dos celebraciones del 25 de mayo de 2.010 son la metáfora de un país en litigio, de mundos culturales distintos a la hora de relatar los 200 años de historia. El Colón convertido en ícono de una derecha elitista, que sueña con la Argentina del Centenario, el de las vacas y las mieses para unos pocos, ese del estado de sitio, del voto restringido y la represión a los reclamos obreros y que siempre les ha temido a las multitudes aluvionales, que ha preferido hablar de “la gente” para escamotear la palabra “pueblo”. Mientras que del obelisco hacia el sur estaba el Pueblo del Bicentenario. Metáfora de una historia no resuelta, la materialización de aquello que nos sigue mostrando que el litigio por la igualdad sigue atravesando el cuerpo de la sociedad argentina.

Es necesario defender las transformaciones del Gobierno nacional, y como decía el manifiesto del “Grito de Charcas” (mayo 1.809), movimiento que tuvo su epicentro en la Universidad de Chuquisaca y fue antecedente inmediato de nuestro Mayo de 1.810: “…hemos guardado un silencio muy parecido a la estupidez…”.

Sabemos que desregular, privatizar, retirar al Estado (es decir, perder la política) fueron las características del modelo argentino de los noventa. El vendaval neoliberal ya no está en la Argentina, pero se ha instalado en varios países centrales del mundo, mientras nosotros marchamos en la dirección inversa, procurando refundar el Estado de Bienestar del que gozamos otrora, en especial durante el primer peronismo.

Con ese innegable auge macroeconómico, el Gobierno Nacional comenzó a restaurar el Estado de Bienestar y cuando estalló la crisis internacional no se desmantelaron los avances logrados, sino que se profundizaron: se defendió el empleo y se aumento el gasto social, lo cuál aceleró la salida de la recesión. En el 2.002 la participación de los salarios en el PBI era del 34% y en el 2.009 del 43%; la desocupación cayó del 19,7% en 2.002 a 8,4% en 2.009; se implantó la asignación universal por hijo; se generaron casi cinco millones de nuevos empleos; se incorporó a dos millones de nuevos jubilados, recuperándose para el Estado el sistema de jubilaciones con un sistema de aumento automático de sus montos y se cumplieron importantes planes de vivienda, salud y se implementaron múltiples programas de desarrollo social.

Entre los extremos del populismo -que expresa la ruptura del status quo y el surgimiento de lo político- y el momento institucionalista -cuando la política se disuelve en administración como ideal de todas las formas de tecnocracia-, debemos lograr un equilibrio, un modelo político viable que sepa combinar ambos momentos.

LA DEUDA NO SALDADA

Cada país debe hacerse cargo de su deuda social que -como expresa Aldo Ferrer- resulta de la sumatoria de otras deudas: la deuda estructural: por no haber conformado “…una estructura productiva, integrada, abierta e inclusiva, fundada en el agregado de valor a los recursos naturales y en un sistema industrial diversificado y complejo que incorpora las actividades de frontera del conocimiento, incluyendo la producción de bienes de capital…”; la deuda de gobernabilidad y soberanía, la deuda institucional, y finalmente una deuda de pensamiento crítico. Todos estos pasivos configuran la debilidad de deuda de densidad nacional argentina y no pueden resolverse aisladamente de los otros componentes.

EL GRAN DESAFÍO

Creemos que la inequidad a derrotar es la idolatría del libre mercado, el individualismo y el nihilismo. Esto solo será posible con las armas de la resistencia cultural, ética y espiritual que a contracorriente de la globalización neoliberal llevan a cabo las personas, los grupos y los pueblos que quieren seguir manteniendo su identidad, con la reiteración habitual de actos solidarios hasta crear una segunda naturaleza en el hombre descastado y desencantado de la sociedad posmoderna, erradicando definitivamente la farandulización de la existencia.

Es necesario comprender las mutaciones en curso, la nueva realidad de la posglobalización y promover un poder político regional de grandes convergencias para ubicar a nuestras provincias y naciones en una nueva geopolítica, sin la cual no será posible renacimiento alguno.

En Salta, Estado, Gobierno y Política estuvieron privatizados. El Gobierno anterior traicionó al justicialismo y trabajó para los intereses de los lobbys, ejecutando políticas de ajuste y exclusión social y sancionando leyes contrarias al bien común del pueblo que lo llevó al poder.

Como la política es cosa concreta, la capacidad de atenerse a cosas ciertas y de unirse para alcanzarlas, convocamos a los militantes nacionales a caminar juntos hacia el futuro, a debatir e intercambiar ideas que aporten a una Revolución Nacional unificadora y de liberación de toda explotación. Como decía Arturo Jauretche, convocamos a aquellos que: “…entran en todos los barullos, pero no en las listas de cobranza…”, porque ellos están seguros de “…ser los triunfadores, porque van a la lucha sabiendo que sólo son eslabones.”

“SIN PODERÍOS NI GLORIAS, POR LA SOLA CERTEZA DE LA PASIÓN”
(Macedonio Fernández)

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